La dificultad para concentrarse en clase y la modorra no son las únicas consecuencias de la falta de sueño en la adolescencia. El último estudio sobre el tema, publicado en la revista Sleep, muestra que los jóvenes que duermen menos de 8 horas diarias tienden a comer más alimentos y productos ricos en grasas que el resto de sus compañeros.

Además de analizar sus hábitos alimentarios, mediante un cuestionario que recogía datos sobre lo consumido en las 24 horas anteriores, también midieron las horas de sueño de cada participante a través de un dispositivo puesto en su muñeca, capaz de captar los movimientos.

Para los investigadores, dormir muy poco incrementa el riesgo de obesidad en la medida en que produce pequeños cambios en los patrones alimenticios que alteran el balance energético. Y esto, según mostró el estudio, es más fuerte entre las mujeres.

CON INFORMACIÓN DE 'EL MUNDO', DE ESPAÑA
 


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Fuente: El Tiempo