No lo digo yo, sino un juicioso estudio de investigadores de la Universidad de Florencia (Italia)... Antes de seguir: a quienes les molestó la palabra 'parar' se las cambio por otro término: disfunción eréctil.

Los investigadores, que fueron los primeros sorprendidos con el hallazgo, acabaron preguntándose qué puede ser, en estos casos, primero: si los señores no 'levantan cabeza' porque sus parejas son poco ganosas o si éstas son flojas en la cama porque a ellos no se les para... ¡Perdón! Si no tienen buenas erecciones.

Se comprobó que esta relación disfuncional va más allá de la cama y que impacta directamente el corazón, en el sentido estricto de la palabra. Mejor dicho: entre más alejadas estén las parejas del polvo, más riesgo de infartarse tienen los señores.

Lo peor del asunto es que la mayoría de las parejas dejan pasar el problemita e incluso justifican lo que pasa con el cuentico de que eso es normal. Mejor dicho, al otro le pasa lo mismo que al horno microondas: que al principio sirve para todo y al final sólo para calentar.

A todo esto se le suman otras cositas que empeoran la situación; en silencio la depresión crece, así como la baja autoestima y una creciente ojeriza por el otro, a quien siempre acaban culpando de todo.

Pero no todo es malo. Según los expertos, por complicado que suene el asunto se puede manejar. Lo primero es hacerles caso a las señales. Por ejemplo, si una pareja estable pasa más de dos semanas sin hacer una visita mutua al departamento inferior del cuerpo, tienen que sentarse a hablar, porque algo está pasando. Seguir creyendo que esto puede deberse a que la pareja anda de tour bajo otras sábanas, es la salida más fácil. ¡Cuidado!

Urólogos, psiquiatras, terapeutas de pareja y medicamentos recetados por profesionales pueden ser aliados del aquello. Sólo basta dejar la bobada y hablar. Ojalá algún día se entienda que el sexo es tan vital como respirar. Tratarlo como un tabú es mojigatería insana. Y usted, ¿cuántas veces hace el amor a la semana? Hasta luego.

ESTHER BALAC
ESPECIAL PARA EL TIEMPO


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Fuente: El Tiempo